Siempre se ha hablado de la triada diagnóstica, la cual está constituida por:

Examen físico: hace referencia a los hallazgos que puede encontrar el médico y la paciente en su mama (seno), como por ejemplo la presencia de una masa o tumor, retracción (hundimiento) de la piel o pezón, inflamación de la piel haciendo que los poros se observen más grandes y profundos (piel de naranja), ulceración de la piel, crecimiento de ganglios linfáticos no dolorosos en la axila, algunas veces sangrado por pezón.

 

Es el estudio de rayos X de la mama, permite hacer diagnostico muy temprano de la enfermedad, en algunos casos aún en tumores no palpables. Generalmente es un examen que puede producir algún grado de molestia en la paciente durante su realización pero es más la información que nos aporta comparado con la incomodidad producida.

Biopsia: consiste en la toma de una muestra de células del tumor para realizar un diagnostico certero por parte del médico patólogo. La más frecuentemente realizada es el bacaf (biopsia aspirativa con aguja fina) en la cual la muestra se toma con una jeringa, causando mínimo o ningún dolor. Existen otros tipos de biopsias las cuales se emplearán de acuerdo a las características de la lesión en cada paciente: con aguja trucut, con arpón (para lesiones no palpables), biopsia incisional que consiste en extraer un fragmento del tumor, biopsia con mamotomme (lesiones no palpables).

Independiente del tipo de Biopsia empleado estas nos permiten hacer un diagnóstico preciso de la enfermedad y nos proporciona algunas características del tumor que se tendrán en cuenta para determinar las terapias subsecuentes para cada paciente (Quimioterapia, Radioterapia, Hormonoterapia).

La Ecografía Mamaria constituye un examen complementario a la mamografía, es muy útil en pacientes jóvenes en donde el tejido glandular se ve muy blanco (denso) en la mamografía, pero nunca reemplaza a esta última en caso de una fuerte sospecha de cáncer.